Los Osos de Chicago consiguieron la victoria faltando solo un segundo en el cronómetro.
Los Osos de Chicago lograron una victoria agónica frente a los Commanders de Washington en el partido del Monday Night Football, consiguiendo un triunfo que les permite mantener vivas sus aspiraciones en la NFC Norte.
Chicago fue el primero en hacerse presente en el marcador con dos patadas de Jake Moody (sí, el mismo que fue cortado por los 49ers), poniendo los únicos seis puntos del primer cuarto. Ya en el segundo periodo, Caleb Williams amplió la ventaja para los visitantes al meterse a la zona de anotación por la vía terrestre, aunque la ofensiva de Washington respondió minutos después con una anotación de Chris Moore, dejando el marcador 13-7 al descanso.
Al regresar del medio tiempo, los Commanders recortaron la distancia con una patada de Matt Gay, pero los Osos respondieron de inmediato con otro gol de campo de Moody para mantener la ventaja. Faltando pocos minutos para finalizar el tercer cuarto, Luke McCaffrey apareció para darle la vuelta al marcador y poner por primera vez adelante a Washington.
El último cuarto estuvo lleno de emociones. Primero, Zach Ertz amplió la ventaja para los locales con una nueva anotación, pero los Osos no bajaron los brazos. D’Andre Swift se coló hasta la tierra prometida para acercar a Chicago a tan solo tres puntos. Cuando todo parecía definido, Jake Moody volvió a ser el héroe: con un segundo en el reloj, conectó la patada que selló la victoria 25-24 para los Osos de Chicago.
Con este resultado, los Osos superan la marca de .500, empatando el récord de los Vikingos en su división, aunque todavía permanecen en el último lugar de la NFC Norte.


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