En Detroit, los Lions arrancaron con hambre y no aflojaron: vencieron 24-9 a los Buccaneers y dejaron claro que su estación 2025 va en serio.
Desde el arranque, Detroit marcó territorio. En el primer cuarto, Amon‑Ra St. Brown atrapó un pase de 27 yardas de Jared Goff para el 7-0 y encendió la tribuna. Más tarde, en la segunda entrada, Jahmyr Gibbs se estrelló línea por línea: carrera explosiva de 78 yardas para un 14-0 que empezó a pintar la noche de azul y plata.
Tampa intentó reaccionar antes del descanso: un gol de campo de 53 yardas les dio vida, pero la ventaja local seguía firme.
En la segunda mitad, los Lions tomaron la delantera de verdad. Gibbs volvió a facturar, esta vez con acarreo de 5 yardas para el 21-9, y Detroit controló la contienda a partir de una defensa que aplastó las esperanzas rivales. El broche fue un gol de campo de 58 yardas de Jake Bates que sentenció el duelo.
La ofensiva de Tampa Bay nunca encontró su ritmo. Baker Mayfield completó solo 28 de 50 intentos, un touchdown y una intercepción, mientras que la línea de scrimmage local los aplastó.


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