El proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid ha entrado en su primera gran tormenta. Lo que parecía una transición ordenada hacia un nuevo ciclo se ha convertido en un vestuario fracturado, jugadores desconectados y directivos preocupados por el rumbo inmediato del equipo.
Fuentes de Diario AS reportan que la sintonía entre Xabi y la plantilla prácticamente se ha diluido. Ya no es solo mala racha: el Madrid acumula tres partidos sin ganar, pero lo más alarmante es el gesto de sus futbolistas en la cancha… sin señales de convicción, sin conexión y sin rastro del fútbol estructurado que se prometió.
El caso más evidente es el de Vinícius Jr., que según filtraciones recientes ya está valorando su salida por la nula relación con el cuerpo técnico. El brasileño pasó del liderazgo emocional de Ancelotti a sentirse apartado en una dinámica rígida, exigente y, para algunos, excesivamente inflexible. Una señal más de que algo no cuadra dentro del vestuario.
Pero Vini no es el único. La sensación interna, según reportes, es que el plantel no termina de entender ni compartir los métodos del nuevo entrenador. La falta de química se percibe incluso desde la directiva, que observa con inquietud cómo el proyecto se tensiona demasiado pronto.
Xabi Alonso llegó como una apuesta estratégica, un entrenador con ideas claras y un sello propio. Pero en el Madrid, las ideas no bastan: hay que convencer al vestuario, gestionar egos, sostener la autoridad y dominar cada detalle político del club. Y hoy, la realidad es otra: el vestuario está roto y el técnico está en el centro de la fractura.
El tiempo aún no se agota, pero sí empieza a correr. En un club que no perdona las dudas, estas semanas pueden marcar el futuro inmediato de un proyecto que, por ahora, parece caminar sobre hielo delgado.


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