Los Detroit Pistons dieron un golpe de autoridad de locales y vencieron 121–90 a los New York Knicks, en un partido que terminó siendo una clara demostración de fuerza en la pelea por ser el mejor equipo de la Conferencia Este.

El arranque fue parejo y de alto ritmo. Detroit tomó una ligera ventaja en el primer cuarto 30–29, con ambos equipos respondiendo golpe por golpe. Sin embargo, el rumbo del encuentro comenzó a definirse en el segundo periodo: los Pistons subieron la intensidad defensiva, forzaron errores y se fueron al descanso con ventaja de 64–54, controlando el tempo del juego.

Tras el medio tiempo, la balanza se inclinó por completo del lado local. Detroit fue dominante en el tercer cuarto, limitó a los Knicks a apenas 15 puntos y amplió la diferencia a 89–69, dejando el partido prácticamente sentenciado. La defensa fue asfixiante y el ataque fluyó con paciencia y buenas decisiones.

El último periodo solo confirmó la superioridad de los Pistons. Nueva York volvió a sufrir en ofensiva, sumó solo 13 puntos, y Detroit administró la ventaja sin sobresaltos hasta sellar el 108–82 final.

En el apartado individual, Cade Cunningham lideró a Detroit con una actuación completa de 29 puntos y 13 asistencias, marcando el ritmo y castigando cada desajuste defensivo. También destacaron Jaden Ivey con 16 puntos, Javonte Green con 14, y el aporte colectivo de los Pistons, que dominaron los rebotes (50–34) y el juego físico.

Por los Knicks, Jalen Brunson fue el más productivo con 25 puntos, acompañado por Miles McBride con 17, pero Nueva York nunca encontró continuidad ofensiva y se vio superado en la segunda mitad.

Más allá del marcador, el triunfo tiene peso extra: Pistons y Knicks llegaban como protagonistas en la lucha por el liderato del Este, y Detroit lo respaldó con una defensa enorme, de esas que marcan diferencia en partidos grandes. Los Pistons asfixiaron a Nueva York en la segunda mitad, bajaron el ritmo, cerraron espacios y convirtieron el duelo en una muestra de dominancia total: fue una victoria importante, sí, pero sobre todo una victoria con autoridad, un mensaje claro para el resto de la conferencia.

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