Los New York Knicks impusieron su ritmo tras el descanso y se quedaron con una victoria sólida 123–111 sobre los Los Angeles Clippers en el Madison Square Garden, en un duelo que cambió por completo a partir del tercer cuarto.
El arranque favoreció ligeramente a los Clippers, que ganaron el primer cuarto 31–27 y se fueron al medio tiempo con ventaja 56–51, apoyados en el trabajo ofensivo de Kawhi Leonard (25 puntos) y James Harden (23 puntos y 9 asistencias). Sin embargo, el control inicial no fue suficiente para sostener el partido.
Tras el descanso, Nueva York elevó la intensidad y rompió el juego con un tercer cuarto demoledor de 39–31, con el que le dio la vuelta al marcador: pasó de irse abajo 56–51 al medio tiempo, a cerrar el tercero arriba 90–87. A partir de ahí, el dominio fue claro. En el último periodo, los Knicks mantuvieron la presión con otro parcial favorable 33–24, se despegaron en el cierre y aseguraron el triunfo 123–111 en el Garden.
El ataque local fue balanceado y eficiente. Jalen Brunson lideró con 26 puntos, mientras que OG Anunoby aportó 20 puntos con gran efectividad. Karl-Anthony Towns firmó una actuación completa con 20 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias, y Mikal Bridges sumó 15 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias. Desde la banca, Jordan Clarkson añadió 12 puntos en momentos clave.
En números colectivos, los Knicks marcaron la diferencia con 50% en tiros de campo, 42.4% en triples, 31 asistencias y un claro dominio en los tableros (59 rebotes), frente a unos Clippers que, pese a sus figuras, no lograron sostener el ritmo tras el medio tiempo.
Con este resultado, Nueva York reafirma su fortaleza en casa y demuestra que puede imponer condiciones ante cualquier rival.





