La solución: ¿Siempre estuvo en casa?

Tras un arranque prometedor como entrenador del Manchester United, vuelve el optimismo en Old Trafford con la dirección que ha adoptado el club bajo el mando de Michael Carrick. Después de varios intentos fallidos en el banquillo, los Red Devils vuelven a sentirse competitivos desde Sir Alex Ferguson, y el técnico inglés parece confirmar que la respuesta pudo haber estado dentro del propio club.

El Manchester United es un gigante dormido que atraviesa una crisis futbolística profunda, evidenciada por los constantes cambios de entrenador y la falta de continuidad en los resultados. Rubén Amorim, su antecesor, necesitó más de 30 partidos para encadenar dos triunfos consecutivos en Premier League. Carrick, en cambio, lo logró en apenas sus dos primeros encuentros, nada menos que frente al Manchester City y al Arsenal, primero y segundo lugar del campeonato.

El cambio no solo se refleja en los marcadores, sino también en el funcionamiento colectivo. Mientras Amorim apostó por un sistema innovador que terminó colocando a varios futbolistas fuera de sus posiciones naturales, Carrick optó por simplificar el modelo de juego y adaptarlo a las virtudes de su plantilla.

Parte de esta mejoría se nota en jugadores que no terminaban de convencer. Patrick Dorgu, uno de los fichajes más criticados durante la etapa anterior, fue determinante bajo las órdenes de Carrick: dos goles en dos partidos, además de un rendimiento sobresaliente tanto en defensa como en ataque.

La solidez defensiva es otro de los pilares de este nuevo United. La dupla Harry Maguire–Lisandro Martínez logró contener al Manchester City y neutralizar a los atacantes del Arsenal, mostrando una seguridad que el equipo no había exhibido en semanas.

En el mediocampo también se percibe el giro. Una de las principales críticas a Amorim fue la escasa participación de Kobbie Mainoo; hoy, Carrick lo ha convertido en titular fijo, acompañado por un Casemiro imperial en labores defensivas y un Bruno Fernandes que por fin parece haber encontrado socios, luego de sentirse aislado en esa zona del campo.

Como reflejo de este cambio, el arquero titular Senne Lammens destacó públicamente el impacto del nuevo cuerpo técnico y la claridad en las ideas. Destaco lo básico y efectivo que está siendo Carrick con el equipo.

Los números respaldan este arranque. Amorim inició con un empate y una derrota, mismo registro que Ralf Rangnick en su momento, mientras que Erik ten Hag perdió sus dos primeros encuentros. Para encontrar un técnico con contrato definitivo que comenzara con dos victorias consecutivas hay que remontarse hasta Ole Gunnar Solskjær, aunque ante rivales modestos como Huddersfield y Cardiff City. Carrick, en contraste, lo ha hecho frente a dos integrantes del Big Six.

Con apenas dos partidos dirigidos, es pronto para sacar conclusiones definitivas, pero el impacto inmediato es innegable. Michael Carrick ha devuelto la identidad, la confianza y el orden a un Manchester United que llevaba demasiado tiempo buscando respuestas fuera. Hoy, todo apunta a que la solución siempre estuvo en casa.

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