¿Central eléctrica y lesiones? La teoría que obligó a mover campamentos del Super Bowl.
La teoría de que los 49ers de San Francisco han sufrido una cantidad inusual de lesiones debido a una central eléctrica ubicada cerca de su centro de entrenamiento ha escalado a tal punto que los equipos que disputarán el Super Bowl decidieron no entrenar en las instalaciones de los Niners y, en su lugar, establecer sus campamentos en universidades cercanas a la zona.
El tema comenzó a circular luego de que Peter Cowan, consultor especializado en campos electromagnéticos con base en Portland, expresara su preocupación a través de redes sociales. En su publicación, Cowan señaló que “los campos electromagnéticos de baja frecuencia pueden degradar el colágeno, debilitar los tendones y generar daños en tejidos blandos”. Estas declaraciones provocaron un fuerte debate en redes sociales y entre la afición de San Francisco, donde muchos comenzaron a exigir a la organización que investigue la central eléctrica cercana al complejo de entrenamiento para descartar o confirmar si la exposición a estos campos podría estar relacionada con las constantes lesiones del equipo en los últimos años.
Aunque esta teoría no ha sido confirmada por estudios científicos ni por fuentes oficiales de la NFL, tanto los Halcones Marinos de Seattle como los Patriotas de Nueva Inglaterra prefirieron no correr riesgos innecesarios. Ante la posibilidad, por mínima que sea, de que los campos electromagnéticos influyan en el estado físico de los jugadores, ambas franquicias optaron por no utilizar las instalaciones de los 49ers para su preparación rumbo al Super Domingo.
Seattle estableció su campamento de entrenamiento en la Universidad Estatal de San José, mientras que Nueva Inglaterra hará lo propio en la Universidad de Stanford, buscando entornos controlados y alejados de cualquier factor externo que pueda representar un riesgo previo al partido más importante de la temporada.
Esta será la segunda ocasión en la que Halcones Marinos y Patriotas se enfrenten en un Super Bowl. La última vez ocurrió en 2015, cuando Nueva Inglaterra se llevó el título tras la histórica intercepción en la última jugada del encuentro. Once años después, los Patriots buscarán repetir la historia, mientras que Seattle llega con sed de revancha, cuidando hasta el más mínimo detalle para evitar cualquier contratiempo físico antes del Súper Tazón.






