Cinco horas históricas y un duelo generacional definen el primer Grand Slam del año.
Tras dos auténticos partidazos en las semifinales del Australian Open, por fin conocemos a los finalistas del primer Grand Slam de la temporada, en una jornada marcada por la emoción, la tensión y el tenis de más alto nivel.
El primer duelo de la cartelera enfrentó a Carlos Alcaraz y Alexander Zverev, un partido que parecía inclinarse rápidamente del lado del español luego de adjudicarse los dos primeros sets con parciales de 6-4 y 7-6. Sin embargo, el alemán no estaba dispuesto a rendirse fácilmente y reaccionó llevándose el tercer y cuarto set, ambos en tiebreak (6-7 y 6-7), forzando así un quinto y definitivo set.
En ese último capítulo, Alcaraz sacó la casta y mostró su mejor versión en los momentos clave para imponerse 7-5 y sellar su boleto a la final. El encuentro no fue cosa menor, ya que se convirtió en la semifinal más larga en la historia del Australian Open, superando las cinco horas de duración.
Tras ese maratón, llegó el turno del histórico Novak Djokovic frente a Jannik Sinner, en otro duelo que no decepcionó a los aficionados del deporte blanco. El serbio, que llegaba con molestias físicas y sin haber derrotado al italiano en sus últimos cinco enfrentamientos, logró imponerse en un partido de alta exigencia con parciales de 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4.
A sus 38 años, Djokovic buscará levantar su undécima corona en Australia y ampliar aún más su récord absoluto de títulos de Grand Slam. Sin embargo, la misión no será sencilla, ya que enfrente tendrá a un dominante Carlos Alcaraz, actual número uno del mundo, que intentará conquistar su primer Australian Open, logro que lo colocaría en el grupo selecto de jugadores que han ganado los cuatro Grand Slams.
Eso sí, hay un dato que juega a favor del serbio: Novak Djokovic nunca ha perdido una final del Australian Open, una estadística que Alcaraz buscará romper para escribir su propia página en la historia del tenis.






