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Los límites salariales ponen en jaque a LaLiga: el alarmante porcentaje que ocupó el Atlético de Madrid en el mercado invernal.

Con el cierre del mercado de fichajes se encendieron las alarmas en el fútbol español. LaLiga apenas registró 75 millones de euros en inversiones durante el invierno, de los cuales 54 millones correspondieron al Atlético de Madrid, cifra que representa el 72% del gasto total del campeonato.

Al comparar estos números con su principal competencia, la diferencia es abismal. La Premier League superó los 200 millones de euros invertidos en el mismo periodo, lo que abre un debate cada vez más presente: ¿los límites salariales impuestos por Javier Tebas están frenando el crecimiento de LaLiga o es la liga inglesa la que vive un descontrol financiero?

La realidad parece reflejarse en los movimientos de la mayoría de los clubes españoles y en las constantes dificultades para registrar jugadores. Casos como los de Getafe y Girona al inicio de la temporada, así como los problemas recurrentes del FC Barcelona cada verano, evidencian la complejidad económica que atraviesan varias instituciones debido a las restricciones salariales.

Esto resulta aún más llamativo si se considera que ninguno de estos equipos realiza grandes desembolsos. El Barcelona, por ejemplo, apenas gastó 28 millones de euros en refuerzos esta temporada y aun así enfrentó serios problemas para inscribirlos, encontrando margen únicamente gracias a las lesiones de Ter Stegen y Christensen.

En contraste, en Inglaterra cada vez es más común ver operaciones por cifras descomunales. Tan solo en este mercado, el Manchester City pagó 75 millones por Semenyo, mientras que el Liverpool desembolsó cerca de 70 millones por el joven central francés Jacquet. Precisamente el City sigue arrastrando los 115 cargos financieros en su contra, mientras que el Liverpool ya supera los 400 millones de euros gastados en la presente temporada.

A esto se suma el caso de los clubes londinenses, cuyos planteles actuales han requerido inversiones que superan los 1,000 millones de euros. Si se compara con el FC Barcelona, cuyo equipo ronda un costo aproximado inferior a los 300 millones, la brecha económica se vuelve evidente.

Los factores están sobre la mesa, pero el veredicto aún queda abierto: o LaLiga replantea sus límites para no perder competitividad internacional, o la Premier League deberá enfrentar tarde o temprano un ajuste que frene su escalada de gasto. Mientras tanto, el mercado invernal ha dejado una señal clara: el Atlético de Madrid camina prácticamente solo en una liga cada vez más restringida.

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