El Manchester City vino de atrás y derrotó 2-1 al Liverpool en Anfield, en un partido cargado de tensión hasta el último segundo. Los dirigidos por Pep Guardiola se quedaron con tres puntos de oro y se mantienen en la pelea directa con el Arsenal por el título de la Premier League.
El encuentro fue un reflejo de los recientes partidos del conjunto citizen: un primer tiempo de alto nivel, seguido de un complemento más sufrido. Durante los primeros 45 minutos, el City dominó la posesión prácticamente por completo, pero a diferencia de jornadas anteriores, no logró traducir ese control en goles. Erling Haaland y Omar Marmoush contaron con las mejores oportunidades, mientras que el Liverpool apenas podía cruzar el mediocampo con el balón controlado. Ante ese escenario, Arne Slot ajustó su planteamiento con dos líneas de presión alta para dificultar la salida limpia del City.

Con dominio celeste pero pocas emociones en las áreas, el partido se fue al descanso sin goles.
El complemento mostró un cambio radical de roles. Liverpool adelantó líneas, se hizo de la posesión y comenzó a encerrar al Manchester City en su propio campo. Hugo Ekitike fue el hombre más peligroso de los Reds, y estuvo cerca de abrir el marcador con un cabezazo que pasó a centímetros del arco.

La defensa del City, comandada por un sólido Marc Guéhi, respondió en momentos clave, cortando avances y evitando que el Liverpool encontrara el último pase.

El marcador finalmente se abrió al minuto 74, tras una falta lejana al arco visitante. Dominik Szoboszlai no dudó y sacó un potente derechazo que, tras un leve desvío, se incrustó en la portería para poner el 1-0 a favor del Liverpool con un auténtico golazo.


Cuando parecía que el orden defensivo de los Reds resistiría, el City volvió a insistir y encontró premio. Al minuto 84, tras un servicio desviado de Rayan Cherki, Haaland anticipó a su marca, peinó el balón y habilitó a Bernardo Silva, quien se lanzó con todo para empujarla al fondo de la red y empatar el encuentro 1-1.

El árbitro añadió siete minutos de compensación, y el drama estaba garantizado. Apenas al minuto 91, Bernardo Silva filtró un gran pase para Matheus Nunes, quien fue derribado dentro del área tras una salida imprudente de Alisson, señalándose penal para el Manchester City.

Haaland tomó la responsabilidad y cambió la pena máxima por gol, firmando el 2-1 definitivo y anotando por primera vez en Anfield desde su llegada al City. En menos de siete minutos, los Sky Blues habían consumado una remontada histórica.

El partido aún tuvo tiempo para más emociones. Liverpool rozó el empate con un disparo de Ekitike que obligó a una intervención salvadora del arquero del City, y ya con Alisson incorporado al ataque, el City llegó a marcar el tercero por conducto de Cherki, pero el tanto fue anulado por una falta previa, acción que además dejó a Szoboszlai expulsado por ser último hombre.


Con carácter, paciencia y eficacia en los momentos clave, el Manchester City firmó una victoria de enorme peso en uno de los escenarios más difíciles del fútbol inglés. El triunfo no solo reafirma la capacidad del equipo de Guardiola para competir bajo presión, sino que mantiene viva una lucha por el título que promete definirse hasta las últimas jornadas.

