West Ham y Manchester United dividieron puntos en el Estadio Olímpico de Londres tras empatar 1-1 en un encuentro en el que las emociones se reservaron casi por completo para el segundo tiempo.
Durante la primera mitad, los Hammers complicaron el desarrollo del partido a unos Red Devils que lograban generar aproximaciones, aunque sin demasiado peligro. La jugada más clara llegó a balón parado: tras un tiro de esquina, Luke Shaw conectó un remate de cabeza que parecía destinado al gol, pero Aaron Wan-Bissaka, exjugador del United, estiró la pierna sobre la línea para salvar a los locales y mantener el empate sin goles al descanso.
El complemento arrancó con mayor intensidad y no tardó en romperse el cero. Un despeje defensivo mal ejecutado por Shaw fue aprovechado por Jarrod Bowen, quien ganó la pelota por la banda derecha y envió un centro preciso que Tomáš Souček anticipó a Lammens, empujando el balón con sutileza para abrir el marcador a favor del West Ham.
El United reaccionó de inmediato y llegó a igualar el encuentro con un cabezazo de Casemiro, pero la anotación fue anulada por un fuera de juego milimétrico. A partir de ahí, los dirigidos por Michael Carrick se adueñaron de la posesión en busca del empate, aunque el West Ham siguió siendo peligroso al contragolpe y estuvo cerca de sentenciar el partido.
Cuando parecía que los tres puntos se quedaban en Londres, llegó el desenlace dramático. Al minuto 96, Benjamin Šeško recibió un pase de Bryan Mbeumo y, de primera intención y media vuelta, sacó un disparo que techó al arquero para decretar el 1-1 definitivo, silenciando el estadio.
Con este resultado, el Manchester United vio cortada su racha de cuatro triunfos consecutivos, aunque se mantiene invicto bajo el mando de Carrick. Por su parte, el West Ham dejó escapar una victoria que pudo haber sido clave en su lucha por salir de la zona de descenso.

