Los Lakers continuan su buena racha frente a unos debilitados Dallas Mavericks.
Los Los Angeles Lakers firmaron una actuación contundente en casa al derrotar 124-104 a los Dallas Mavericks, en un partido donde dominaron prácticamente a desde el arranque, dejando claro el control del encuentro de principio a fin.
El equipo angelino comenzó con fuerza al anotar 36 puntos en el primer cuarto, imponiendo el ritmo desde los primeros minutos. Aunque Dallas reaccionó en el segundo periodo y logró imponerse 32-28 en ese tramo, el tercer cuarto terminó siendo determinante. Tras el descanso, los Lakers ajustaron y superaron 32-19 a los Mavericks, ampliando la ventaja con autoridad. En el último parcial simplemente administraron la diferencia para cerrar el partido sin mayores complicaciones.
La figura del encuentro fue LeBron James, quien en 35 minutos registró 28 puntos, 12 asistencias y 10 rebotes, firmando un triple-doble clave para el ritmo ofensivo del equipo y siendo el eje en la generación de juego. Su liderazgo se notó tanto en la toma de decisiones como en los momentos en que el partido exigía control.
A nivel colectivo, los Lakers fueron claramente más eficientes. Lanzaron para 55.8% en tiros de campo (48/86) frente al 49.4% de Dallas, además de dominar los rebotes 44 a 28 y repartir 35 asistencias, reflejando un juego mucho más fluido. También marcaron diferencia en puntos en la pintura (66-54) y en puntos por posesión (1.26 contra 1.03), estadísticas que explican el amplio margen en el marcador final.
Dallas, por su parte, tuvo problemas para sostener el ritmo ofensivo en la segunda mitad y terminó con 15 pérdidas de balón, situación que facilitó 20 puntos de contraataque para los locales, un factor que terminó inclinando definitivamente la balanza.
Con este resultado, los Lakers mejoran su marca a 33-21, mientras que los Mavericks quedan con 19-35, en una noche donde la diferencia fue evidente más que los momentos actuales de ambas franquicias.

