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Preocupación al máximo: la delicada situación de los lesionados de la Selección Mexicana

El estado físico reciente de varios futbolistas ha encendido las alarmas en el cuerpo técnico de la Selección Mexicana. A las bajas de jugadores como César Huerta, Luis Chávez, Rodrigo Huescas, Santiago Giménez, Alexis Vega y Gilberto Mora, se suma la preocupante lesión de Edson Álvarez, quien fue operado recientemente del tobillo izquierdo y se perderá un largo periodo de la temporada. Esto genera incertidumbre sobre si todos los lesionados podrán llegar en condiciones óptimas a la próxima Copa del Mundo.

En primer lugar están los jugadores que presentan pubalgia, en este caso Huerta y Mora, aunque en situaciones distintas. El “Chino” fue intervenido quirúrgicamente y tendrá un periodo aproximado de 112 días de baja, mientras que Mora presenta un cuadro inicial que ha sido tratado de manera conservadora para evitar cirugía, con un tiempo mínimo de recuperación cercano a los 30 días. Esta lesión es particularmente delicada, ya que limita los cambios de ritmo y la movilidad, y requiere una reintegración progresiva incluso después del alta médica.

Por su parte, Giménez y Álvarez sufrieron lesiones en sus respectivos tobillos: el delantero en el derecho y el mediocampista en el izquierdo. Giménez fue operado a finales del año pasado y, de acuerdo con su entrenador, podría regresar a la actividad en marzo. El caso de Álvarez es más reciente y se debe a una recaída de molestias que inicialmente lo alejaron dos semanas de las canchas, pero que terminaron extendiéndose a más de un mes, afectando su ritmo competitivo en un momento clave previo a compromisos internacionales.

Los casos más preocupantes se concentran en Rodrigo Huescas, Luis Chávez y Alexis Vega. Vega arrastra problemas físicos desde el cierre del torneo pasado y no ha logrado disputar un partido en 2026 tras una intervención de limpieza en la rodilla, lo que preocupa tanto a su club como a la selección, debido a su peso ofensivo en el equipo.

En cuanto a Chávez y Huescas, ambos sufrieron una de las lesiones más complejas para cualquier deportista: la rotura de ligamentos cruzados. Este tipo de lesión suele requerir entre cinco y siete meses de recuperación, además de un proceso posterior de readaptación física y futbolística que puede extenderse aún más. La incógnita principal no solo pasa por los tiempos médicos, sino por el nivel al que podrán regresar, ya que recuperar la confianza, la explosividad y el ritmo competitivo es un desafío adicional tras este tipo de intervenciones.

Como cierre, el panorama representa un reto importante para el cuerpo técnico nacional, que deberá seguir de cerca la evolución de cada jugador y, al mismo tiempo, preparar alternativas en caso de que algunos no logren recuperarse al cien por ciento. La profundidad de plantilla y la planificación médica serán claves para que México pueda llegar con un equipo competitivo al próximo Mundial, en medio de un escenario marcado por la incertidumbre física de varias de sus figuras.