El Abierto de Los Ángeles llegó a su fin con un emocionante desenlace en el histórico Riviera Country Club, donde el estadounidense J. Bridgeman se proclamó campeón con un acumulado de -18 golpes. A pesar de firmar una ronda final de +1, el líder logró sostener la ventaja obtenida en jornadas previas y resistir la presión de sus perseguidores para quedarse con el título.
La competencia fue intensa hasta el último hoyo, especialmente por el empuje de Kurt Kitayama y el norirlandés Rory McIlroy, quienes terminaron empatados en la segunda posición con -17. Kitayama protagonizó una de las mejores rondas del día con -7, mientras que McIlroy cerró con -4, quedándose ambos a solo un golpe del campeón y manteniendo la incertidumbre hasta el cierre del torneo.
En la cuarta posición finalizó el australiano Adam Scott con -16 tras una destacada ronda de -8, una de las mejores del campeonato, que le permitió escalar posiciones en la clasificación. Por su parte, el sudafricano Aldrich Potgieter terminó quinto con -15, consolidando también una actuación sólida durante la semana.
Con una bolsa de 20 millones de dólares y un campo exigente que puso a prueba la precisión de los jugadores, el torneo dejó grandes emociones y confirmó el alto nivel competitivo del circuito. Para Bridgeman, el triunfo representa uno de los logros más importantes de su carrera y una señal clara de su crecimiento dentro del PGA Tour.

