El Rio Open vivió una final cargada de emociones y alto nivel competitivo, donde Tomás Etcheverry se proclamó campeón tras imponerse 2-1 al chileno Alejandro Tabilo. En la arcilla brasileña, ambos jugadores ofrecieron un duelo parejo y exigente que mantuvo al público expectante hasta el último punto, confirmando el crecimiento de dos protagonistas del circuito sudamericano.
Desde el inicio, Tabilo mostró solidez desde el fondo de la cancha y un servicio efectivo que le permitió tomar ventaja en el marcador. Su agresividad con la derecha y buena lectura en los intercambios largos le dieron confianza para llevarse el primer parcial, aprovechando algunos errores no forzados de Etcheverry en momentos clave.
La reacción del argentino no tardó en llegar. Con mayor profundidad en sus golpes y mejorando el porcentaje de primeros servicios, Etcheverry comenzó a dominar los peloteos y a imponer su físico. El segundo set reflejó su capacidad de ajuste, encontrando quiebres oportunos y elevando la intensidad para igualar el partido y cambiar la inercia del encuentro.
En el set definitivo, la experiencia y la fortaleza mental de Etcheverry marcaron la diferencia. Supo gestionar los puntos largos, defendió con temple en situaciones de presión y capitalizó las oportunidades de quiebre que se le presentaron. Tabilo luchó hasta el final, pero el empuje del argentino terminó inclinando la balanza.
Con este triunfo, Etcheverry suma un título de gran valor en su carrera y confirma su buen momento sobre polvo de ladrillo, mientras que Tabilo deja una actuación destacada que reafirma su protagonismo en la región. El Rio Open cerró así una edición vibrante, con tenis de alto nivel y una final digna de recuerdo.

