Los New York Knicks firmaron una de sus actuaciones más completas de la temporada al derrotar con claridad 127-98 a los Milwaukee Bucks. El encuentro quedó prácticamente definido desde la primera mitad, donde la intensidad ofensiva de los locales marcó la diferencia.
Nueva York arrancó con un primer cuarto explosivo (38-30) y mantuvo el ritmo en el segundo periodo con otros 39 puntos, yéndose al descanso con una ventaja de 77-57. La clave estuvo en la fluidez ofensiva y la efectividad en tiros exteriores, además de una defensa que logró incomodar el ataque de Milwaukee en momentos clave.
Los Bucks intentaron reaccionar tras el descanso con un tercer cuarto más equilibrado (26-26), pero nunca lograron recortar la diferencia a cifras manejables. En el último periodo, su ofensiva simplemente se apagó: apenas 15 puntos que terminaron por sentenciar el partido.
El marcador final refleja el dominio neoyorquino no solo en puntos, sino en ritmo y control del juego. Con este triunfo, los Knicks (38-22) consolidan su posición en la parte alta de la conferencia y envían un mensaje de solidez de cara al cierre de temporada. Milwaukee (26-32), en cambio, continúa mostrando irregularidad, especialmente en defensa, donde permitió 127 puntos y fue superado desde el inicio.
Fue una noche redonda para Nueva York y una señal de alerta para unos Bucks que necesitan mayor consistencia si quieren aspirar a competir en la postemporada.

