Los Guardianes de Cleveland se llevaron la victoria ante los Orioles de Baltimore en un duelo que terminó siendo inolvidable por lo que ocurrió en la lomita con Parker Messick.
Desde el arranque, Cleveland tomó el control del juego. José Ramírez abrió la pizarra con un cuadrangular en la primera entrada, marcando el ritmo ofensivo del encuentro. Más adelante, Steven Kwan y George Valera se sumaron con producciones clave para ampliar la ventaja y darle respaldo a su abridor.
Pero la historia de la noche no estuvo en los bats, sino en el dominio absoluto de Messick. El lanzador de Cleveland firmó una actuación brillante, colgando ceros durante ocho entradas completas sin permitir imparable, manejando el juego con autoridad y manteniendo en silencio a toda la ofensiva de Baltimore. Inning tras inning, la posibilidad del no-hitter comenzó a tomar forma en el estadio.
Sin embargo la tensión explotó en la novena entrada. Con la historia a solo tres outs, Messick salió decidido a completar la hazaña, pero los Orioles lograron romper el encanto con par de imparables que terminaron con el sueño. El derecho se quedó a nada de lograrlo, convirtiéndose en uno de esos casos dolorosos donde el no-hitter se escapa en el último suspiro.
A pesar del golpe, Messick se quedó con la victoria tras una salida dominante, aunque con ese inevitable sabor agridulce de haber tenido la historia en la mano. Cleveland cerró el encuentro sin mayores complicaciones y aseguró el triunfo en casa.

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