El Estadio Akron fue el escenario donde Chivas firmó una remontada memorable al imponerse 2-0 sobre Tigres, convirtiéndose en el primer semifinalista del fútbol mexicano.
El inicio fue el esperado: presión alta y protagonismo rojiblanco. Chivas encontró el primer gol por conducto de Ricardo Marín, pero tras una larga revisión, fue anulado por un milimétrico fuera de juego. A pesar del golpe anímico, los locales mantuvieron la intensidad y generaron espacios ante un Tigres replegado. La falta de contundencia y las intervenciones de Nahuel Guzmán evitaron que se abriera el marcador, mientras los felinos apostaban por enfriar el ritmo con faltas y manejo del tiempo. Así se fue la primera mitad.
En el complemento, el guion se mantuvo: Chivas insistiendo y Tigres resistiendo, pero sin claridad ofensiva. La recompensa llegó al minuto 74, cuando tras una serie de rebotes, Marín disparó cruzado y Santiago Sandoval desvió lo justo para marcar el 1-0 y encender la ilusión en el Akron.
El momento decisivo llegó poco después. Omar Govea mandó un centro preciso y, nuevamente, Santiago Sandoval se elevó para rematar de cabeza y firmar el 2-0 que sellaba la remontada.
Tigres reaccionó en los minutos finales, pero Oscar Whalley respondió con atajadas clave ante los intentos de André-Pierre Gignac y Juan Brunetta. Tras un cierre lleno de tensión hasta el minuto 99, el silbatazo final confirmó la hazaña rojiblanca.
Chivas fue superior de principio a fin, incluso sin varios de sus seleccionados, mostrando carácter, identidad y fidelidad a su estilo. En contraste, Tigres se despide con dudas tras un planteamiento defensivo que no dio resultados. Chivas espera rival de las otras llaves de cuartos.

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