En 1974, el lanzador Tommy John cambió el mundo del béisbol y de la medicina deportiva para siempre tras tomar una decisión de someterse a una reconstrucción experimental del ligamento colateral cubital (UCL). Sin nada que perder y tras una cirugía exitosa, en 1976 Tommy John regresó a lanzar en Grandes Ligas, sumando 164 victorias en 14 temporadas adicionales. Lo que dejó boquiabiertos a todo el gremio beisbolista.
A pesar de los retos clínicos, la cirugía de Tommy John destaca históricamente por salvar carreras en el béisbol profesional. Grandes leyendas como John Smoltz regresaron con un dominio abrumador, convirtiéndose en el primer miembro del Salón de la Fama que se sometió a la cirugía. Figuras contemporáneas como Jacob deGrom y Justin Verlander han ganado el codiciado premio Cy Young tras sus exitosas recuperaciones, consolidando este procedimiento como una de las segundas oportunidades más valiosas del deporte moderno
Sin emabargo, creer que esta intervención otorga un brazo biónico no es del todo cierto. Un estudio de la Universidad de Nueva York (Carr et al., 2020), analizó a 216 lanzadores de Grandes Ligas operados entre 1974 y 2018. Y aunque el 83% regresó al montículo, aunque sus estadísticas disminuyeron sustancialmente durante las tres temporadas posteriores, experimentando un declive drástico e irreversible en su desempeño.
Las alarmas se encienden al observar que esta epidemia ya no pertenece únicamente a las Ligas Mayores, sino que se ha desplazado hacia los deportistas más jóvenes. Este incremento responde a sobreuso, como la exigencia deportiva temprana, el alto volumen de juego, el aumento en la velocidad y el uso prematuro de lanzamientos quebrados como curvas o sliders, que generan estrés innecesario al codo de los jóvenes peloteros.
Para el ecosistema del béisbol, la solución definitiva no es necesariamente perfeccionar la cirugía, sino cambiar las prioridades del deporte. Las academias, entrenadores y padres de familia deben tener en mente que un brazo que tira a 90mph a los 14 años no tiene el mismo valor si llega con daño irreversible a los 18.
La verdadera prevención comienza en cuidar a los jóvenes talentos que no es solo una cuestión de salud física y personal, sino una decisión para asegurar el espectáculo y preservar el futuro del rey de los deportes.

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