Sergio «Checo» Pérez paralizó el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México durante la celebración del Show Run 2026 organizado por Cadillac F1 Team. Ante miles de espectadores congregados desde la madrugada entre la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia, el piloto tapatío festejó su renovación de contrato hasta 2029 y el previo a su carrera número 300 dentro de la categoría reina.
La exhibición arrancó con un desfile de vehículos clásicos y modernos de la firma estadounidense. Posteriormente, la acción tomó la avenida principal cuando “Checo” salió a pista a bordo de un monoplaza de Fórmula 2 acondicionado especialmente con la apariencia blanca y negra de su nueva escudería para completar tres tandas de manejo y volver locos a los fanáticos y compatriotas que se dieron cita a lo largo de la avenida.
El momento estelar ocurrió durante las maniobras de giros y donas en la glorieta principal. La densa humareda de los neumáticos se combinó con la sonorización de la icónica canción «Tokyo Drift» del grupo japonés Teriyaki Boyz, evocando las célebres escenas de velocidad de la saga cinematográfica. La afición respondió con ovaciones continuas ante cada aceleración del vehículo sobre el asfalto capitalino.
Durante las pausas del evento, Pérez mantuvo una cercana interacción con el público reunido en las vallas de protección. El tapatío firmó gorras, banderas y fotografías, hasta atendió amablemente a un niño que superó el cerco de seguridad. Asimismo, su compañero Valtteri Bottas subió al escenario principal para expresar su entusiasmo por la gastronomía mexicana y el cálido recibimiento de los seguidores.
El espectáculo concluyó con un recorrido de honor a bordo de un modelo clásico convertible de 1948, donde el piloto saludó a las familias apostadas a lo largo de las aceras. Esta demostración urbana sirvió como preámbulo para el Gran Premio de México, consolidando el vínculo entre la máxima categoría y los fanáticos reunidos en la capital del país.

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